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ARMAR Y REMATAR

La primera mirada a las obras de Barbara Viel suele dirigirse, en primer lugar, al atractivo resultado formal de sus trabajos. Cada una de las piezas se arma a modo de collage mediante una lograda distribución de manchas, líneas y texturas, y el equilibrio entre todos estos elementos logra materializar con éxito uno de los mayores desafíos de toda obra artística: la composición.

Una aproximación más en detalle descubrirá que cada uno de estos elementos tiene también cualidades propias: las manchas de color son, en muchas ocasiones, telas serigrafiadas o xilografías sobre tela —algunas de ellas unidas al conjunto mediante puntadas precisas y minuciosas—; otros de los juegos cromáticos proceden de papeles tratados; muchas de las líneas continuas recorren la superficie transitando a través de las manchas y sugiriendo formas que descifrar… De este modo, el juego de texturas, la línea, los colores planos y las manchas de trazos difusos y transparencias, fruto de variados procedimientos creativos, añaden una riqueza sensorial muy atractiva para la mirada estética.

Sin embargo, esta cuidada elaboración formal —no exenta de dificultades técnicas— añade también sentido a la obra. Los pespuntes de las telas no son arbitrarios: su ritmo y tamaño conforman apuntes gráficos que contribuyen, como si de líneas se tratara, a la composición; las telas reutilizadas y cosidas inciden en la recuperación de los materiales frente al consumo desorbitado de prendas de vestir; y su presentación, tensadas sobre bastidor o pendiendo de una barra a merced de su peso, hablan de la sujeción a la rigidez y encorsetamiento de las convenciones sociales y de la dificultad para desembarazarse de ellas. También los colores, dominados por el azul propio de la omnipresencia del agua como principal elemento protagonista, y los negros rebajados —además de otros tonos— configuran un panorama nada festivo, como corresponde a los temas que se traen entre manos.

Y es que esta mirada puramente formal se remata con un grito de auxilio que la artista lanza a la conciencia del espectador. Los títulos de las obras ya nos dan una pista de sus inquietudes: los 4 elementos, Mareados, Aguas turbias, Big data…, y las imágenes —figurativas o abstractas— que protagonizan las obras completan la información para trasladar al espectador sus mensajes. Son advertencias que aluden al deterioro del medio ambiente —y más en concreto al abuso del consumo del agua que deriva en escasez y contaminación—, junto a otras que alertan de la carrera enloquecida hacia la destrucción del ser humano de la mano de la IA.

Una muestra, en definitiva, en la que cada pieza integra dos diferentes lecturas ya que la artista añade al atractivo estético la labor de denuncia que muchos consideran objetivo final de toda obra. Esto permite captar también el interés del espectador interesado únicamente en el resultado formal, así como del que le exige que sea portadora de sentido, en este caso de denuncia y compromiso social con la época que nos ha tocado vivir. 

Todo un desafío con el que Bárbara Viel contribuye expresando, con un lenguaje propio y depurado, la necesidad de tomar conciencia frente a estas situaciones alarmantes ante las que es urgente reaccionar.

Asun Clar

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Texto realizado para el catalogo de la exposicion "Water Manifesto".

Catalogue de "Water Manifesto"

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